El deseo de una vida mejor y la indiferencia a mi hermano migrante

El deseo de una vida mejor y la indiferencia a mi hermano migrante

 El deseo de conseguir lo necesario para vivir dignamente ha hecho que hombres y mujeres se vean en la necesidad de dejar su lugar de origen y emigrar hacia Estados Unidos o algunas otras partes del mundo en busca de mejores oportunidades de vida. Durante esta travesía, algunos han tenido la fortuna de llegar sin grandes obstáculos, para otros, sus experiencias negativas fueron a tal grado que dejaron huellas imborrables física y emocionalmente. Unido a esto, se suman el dolor por haber dejado su familia y el lugar que los vio nacer. Además, han tenido que enfrentar la pérdida de un ser querido guardando en sus corazones solo los hermosos recuerdos. A su llegada a este país, con sacrificio han conseguido establecerse y obtener lo necesario para llevar una vida digna, otros, han superado sus expectativas y sus vidas han sido muy prosperas dejando en el olvido las épocas de necesidad. Pero ¿dónde quedaron los recuerdos de la travesía para llegar a este país? ¿De qué manera sus experiencias vividas y sus logros hacen que extiendan su mano a su hermano que emigra hoy? ¿Acaso estos hermanos suyos le son indiferentes? En este artículo, veremos porque hay falta de solidaridad hacia aquellos hermanos y hermanas que siguen llegando.

La travesía desde la propia experiencia y la historia contada

Mariela emprendió su camino para Estados Unidos la tarde del mes de septiembre de 1991 dejando atrás a sus padres y hermanos en el estado de Michoacán, México. Fueron días de viaje en diferentes medios de transporte. Una vez llegaron al punto donde el “coyote” (hombre contratado para ayudar a cruzar) recogió al grupo, continuo la travesía por el monte para acercarse al cruce de la frontera por el lado de Tucson, Arizona. Mariela narra lo duro que fue la caminata bajo el fuerte sol y las noches frías donde solo se detenían unos minutos para tomar un descanso. En esos momentos, “elevaba mis plegarias a Dios para que me protegiera en el camino”, ella cuenta. Después de varias horas de caminar durante el día y durante la noche, finalmente llegaron al lugar donde cruzarían la gran cerca de metal con varios hoyos que le   facilitaron subir y bajar con más facilidad.

Una vez en el otro lado se encontraban quienes los recogieron para llevarlos a un lugar donde esperarían por el dinero que sus familias pagarían por haberlos ayudado a cruzar. Ya recibido el pago, el próximo paso sería llegar a la ciudad de Chicago donde su familia esperaba por ella. Cuenta Mariela que, “una vez llegué con mi familia, al poco tiempo me consiguieron un trabajo y poco a poco fui ambientándome y aprendiendo a moverme hasta lograr establecerme en esta ciudad”. Hasta el día de hoy, Mariela tiene una estabilidad económica que le permite tener lo necesario para vivir bien, y poder ayudar a su familia en México. Sin embrago, cuando le pregunte si ella en algún momento ha pensado en alguna manera de ayudar a quienes siguen llegando. Su respuesta fue “no lo he pensado”.

Sin duda, la travesía de Mariela no fue tan dolorosa como muchas que escuchamos cada día en los noticieros. Ahora veremos la historia de una joven quien nació y ha crecido en este país, pero sus padres también tuvieron que emigrar dejando su familia. Johana es la hija menor de una familia inmigrante. A sus 21 años, ella está cursando la universidad para conseguir graduarse en la rama de justicia criminal. Como hija de padres inmigrantes, una de sus grandes motivaciones es conseguir lo que sus padres no pudieron hacer en su natal México. Johana me cuenta lo que sus padres le dijeron sobre su travesía para llegar a Estados Unidos.

Mientras narra los diferentes momentos de la historia, veo en su semblante la pena al recordar lo que tuvieron que pasar para conseguir lo necesario para vivir dignamente. Johana me dice “cuando escucho en los noticieros las horrendas experiencias que los migrantes pasan viene a mi mente la historia de mis padres y me da pena seguir viendo que las mismas historias se repiten”. Pero, todo queda en solo eso, un sentimiento de pena al ver lo que sigue aconteciendo a tantos seres humanos que continúan la travesía para llegar al país de las oportunidades. Mi pregunta para Johana fue, “si tu sientes pena al ver que la historia de tus padres se repite en tantas familias que siguen dejando su lugar de origen y familia para conseguir una vida mejor, ¿has pensado de qué manera puedes ayudarles?”. Con pena me respondió “siendo sincera, no lo he pensado”.

En las primeras dos historias, ambas con pena han manifestado la indiferencia hacia su hermano, veamos que nos dice Cecilia madre de tres hijos que dejo su natal México hace veinte años en busca de una mejor vida. Al igual que nuestros hermanos y hermanas, ella vino bajo el trato de pagar una cuota si lograba llegar al “Norte”. Después de narrar sus experiencias casi similares a las dos anteriores, su voz se quebranta al recordar lo que tuvo que pasar para llegar a la ciudad de Chicago. Finalmente, con ayuda consigue llegar donde su familia la esperaba. Ella relata “han sido años de trabajo para conseguir una vida desahogada económicamente, pues mientras tengo trabajo todo estará tranquilo”. Cecilia se quebranta cuando narra que sus padres han muerto y no tuvo la oportunidad de volver a verlos, invadida por el dolor al recordar tan doloroso acontecimiento, decía “porque existe el Norte, porque tuve que dejar mi familia y el lugar donde nací, en fin, ya estoy aquí y debo continuar mi vida luchando para que mis hijos salgan adelante”. Pregunte a Cecilia si ella en algún momento ha brindado ayuda de alguna manera a quienes siguen llegando, así como ella un día llego. Su respuesta fue “No, solo en mi parroquia antes de acción de gracias colectamos abrigos y ropa para ayudar a los indigentes”. Continue diciendo, y porque crees que no ha nacido el deseo de unirte a una organización para ayudar a nuestros hermanos y hermanas migrantes que están necesitando ayuda y apoyo. Después de un minuto de silencio su respuesta fue “no sé, no lo he pensado”.

Me pregunto, ¿cuáles son los factores por los cuales la sensibilidad al dolor se ha adormecido en muchos seres humanos, y no son capaces por propia convicción dar el paso y abrir su mano para ayudar al hermano y hermana que está en necesidad? Sin duda, interrogantes que solo en el interior del ser humano está la respuesta. Dirijamos nuestra mirada a las Sagradas Escrituras, y veamos que nos dice uno de los libros del Antiguo Testamento.

La migración desde la Biblia

El libro de Rut nos narra que Abimelec, Noemi su mujer y sus dos hijos se vieron obligados a dejar su país debido a que hubo hambre. Sin duda para ellos no fue fácil tener que dejar su pueblo y llegar a otro lugar con costumbres diferentes. Sin embargo, confiaban en que Yahvé proveería para ellos. Con esta confianza y después de haber perdido a sus esposos, Noemi y Rut continúan la travesía en busca de una mejor vida. Narra la historia que Ruth llega a segar espigas de trigo en campos extranjeros. Ella se siente agradecida que Booz hombre de buena posición le ofrezca trabajar en sus campos recibiendo el mismo trato que los demás trabajadores a pesar de que ella es una extranjera. (Rut, 1:1-22; 2:1-22,). ¿Que nos dice y enseña esta historia el día de hoy? Booz recibe a una extranjera en sus campos, no importa de donde vengas, yo te recibo porque no debe haber discriminación por que otra persona sea de otra cultura, lengua o religión. Todos somos iguales porque somos hijos e hijas de Dios. Por lo tanto, merecemos ser tratados con la misma dignidad y respeto. ¿Cuál es el mensaje de Rut para las mujeres de hoy? Seguro que nos diría, no te quebrantes ante ninguna situación. Tu Dios te acompaña y vela por ti, aprende y abraza otras culturas porque en ellas hay una gran riqueza en la diversidad. Camina con la seguridad de que, en la travesía de esta vida, las promesas de Dios siempre estarán vigentes porque, aunque el ser humano falla y es indiferente al dolor del prójimo. Dios nunca lo hará.

Para reflexionar

El deseo de conseguir lo necesario para vivir dignamente es y seguirá siendo la razón por las que muchos hombres y mujeres seguirán dejando su familia y pueblos al igual que lo hicieron estas mujeres a las que este artículo hace referencia. Las respuestas a una de las preguntas coincidieron en algo. No ha nacido en ellas el deseo de solidarizarse con su hermano/hermana, o yo diría que, no saben de qué manera hacerlo. Dios nos habla a través de las Sagradas Escrituras y nos invita a “discernir los signos de los tiempos”, para poder ser solidarios con los demás y de esta manera ser partícipes en la construcción de su Reino. Esto nos tiene que llevar a construir puentes y derribar muros para que se respete la dignidad de cada ser humano cualquiera que sea su cultura, lengua y religión sea siempre respetada. Por esta razón, el Papa Francisco nos exhorta en Fratelli Tutti a “renovar nuestro compromiso de cuidar a nuestro prójimo y construir una sociedad global con bases de justicia y el bien común” (Fratelli Tutti Guía de Estudio, pág. 3). Ahora, es tarea de toda la familia humana trabajar en conjunto a esta invitación del Santo Padre para poder vivir nuestra fraternidad en Cristo Jesús.

Nota: Los nombres de las personas entrevistadas para este artículo fueron cambiados para respetar su privacidad.

Carmen Jiménez de García se desempeña como coordinadora de formación de familias en el programa de Educación Religiosa, y formación en la Fe de (RCIA) del proceso de Formación para Adultos, en la parroquia de María Reina del Cielo, Arquidiócesis de Chicago. Actualmente, Carmen cursa su segundo año en la Maestría Bilingüe de Estudios Pastorales en el Instituto de Estudios Pastorales de (IPS) de la Universidad Loyola Chicago.

Bibliografía

Jimenez, Carmen. Entrevistas con personas migrantes sobre su experiencia al llegar a los Estados Unidos. Estas entrevistas fueron realizadas con motivo de la elaboracion de este articulo para el curso de “Ética Social Católica y Migración”. 25 de septiembre de 2022.

Fratelli Tutti. Guía de Estudio. Departamento de Justicia, Paz y Desarrollo Humano, Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB). 2021. https://www.usccb.org/resources/Fratelli-Tutti-Study-Guide-SPANISH.pdf

Biblia de Jerusalén. España. Desclee de Brouwer Bilbao, 2009.

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